
Berlín, mucho más que dos
Los ríos, oriente y occidente, las guerras, barrios nuevos y viejos, ruinas y rascacielos. La metrópoli más verde de Alemania, -segunda ciudad más grande del país y su capital- está ubicada al norte; de relieve casi llano, Berlín está dividida por los ríos Havel y su principal afluente, el Spree, que confluyen en uno de los distritos, Spandau. Casi un tercio de su territorio está ocupado por lagos y bosques. Medio millón de árboles se plantaron en las últimas dos décadas, para compensar los miles que sucumbieron durante las dos guerras mundiales y sus bombardeos. Berlín fue el centro neurálgico del Tercer Reich y un objetivo militar importante. Hoy, la capital de la 3er. potencia económica mundial es una ciudad rica y próspera, con magníficos museos (¡más de 160!), exposiciones de arte, tres óperas, la orquesta Filarmónica, conciertos, torneos medievales, teatros, fiestas populares: la oferta cultural en Berlín es amplia y variada. La agenda de festivales se extiende todo el año: el Festival de cine (febrero), donde se entrega el famoso Oso de Oro; el festival Internacional de Danza (agosto), el Festival de músicas extranjeras (julio/agosto), el festival de Bach y la Love Parade (ambos en julio), la fiesta del Jazz (en octubre /noviembre). La capital teutona es centro literario, de prensa, medios de comunicación, actos deportivos internacionales, compras (son típicas las jarras de cerámica y las de cinc, antigüedades, música clásica, objetos alusivos al fútbol, al Muro de Berlín y los relativos a la “ostalgie”: recuerdos del régimen socialista y sus aspectos culturales que desaparecieron tras la Reunificación), ferias y congresos. Berlín también es un importante centro histórico, testimonio de la arquitectura prusiana en sus palacios y jardines; de la Guerra Fría y los refugios antiaéreos en los subsuelos, en los restos de la Cortina de Hierro que la dividió en Berlín del Este y Berlín del Oeste; monumentos y homenajes a quienes la tuvieron como último escenario (el Memorial del Holocausto; la Estatua en honor de la Resistencia Alemana, en el patio del Bendlerblock - Ministerio Federal de Defensa de Alemania; allí también funciona el Centro Conmemorativo de la Resistencia Alemana-; el “Parlamento de los árboles” y la Capilla de la Reconciliación, sobre el Muro de Berlín). Toda la historia europea del siglo XX se resume en esta ciudad que hasta 1989 estuvo dividida en dos con una única vía de paso, el legendario Checkpoint Charlie, y ha sido telón de fondo de innumerables películas y documentales. El Oso es el símbolo de Berlín; forma parte de su escudo, está presente en monumentos y souvenirs de toda clase. La ciudad incluso tiene su propio “oso oficial”, Thilo, que presta servicios en el Köllnischer Park. 20 años después de la caída del Muro, Berlín evoluciona constantemente: una ciudad, mucho más que otro ladrillo en el muro, mucho más que dos.
Historia de la ciudad
Las tribus germánicas formadas por alemanes, bávaros, francos y sajones, entre otros, sentaron las bases del actual pueblo alemán (Deutsche). La palabra “germano”, del latín germanus, era la que usaban los romanos para referirse a las otras tribus del centro europeo. Las afinidades idiomáticas los identificarían posteriormente como Deutchland (Alemania= Deutsche + land, tierra): el país donde se hablaba idioma deutsche. Berlín es la capital de este país y desde su mismo nacimiento la dicotomía está presente en su rica historia: los primeros asentamientos que datan del siglo XIII eran Cölln, en la actual Isla de los Museos) y Berlín (lado norte del río Spree). En 1307 ambas ciudades se unieron y prevaleció Berlín para nombrarla. Durante el Primer Imperio Alemán (1701-1806, la conquista de Napoleón) y tras la designación de Federico III como rey de Prusia, Berlín se convierte en residencia real. Un Segundo Imperio Alemán (II Reich) comienza en 1871 y se prolonga hasta la finalización de la I Guerra Mundial en 1918; se extingue la monarquía y con la crisis económica y las revueltas revolucionarias surgen movimientos opuestos y radicales, extrema derecha e izquierda. Aún así se vive un florecimiento cultural, científico y artístico en los “dorados años 20” ("Golden Twenties") y Berlín es su epicentro. El Tercer Reich llega con Adolf Hitler: dictadura, persecución, horror y escombros destruyen buena parte de la capital alemana y de su población. La ocupación aliada divide Berlín en 4 partes y el sector soviético bloquea 3 de ellas construyendo un muro de 160Km. que encierra la parte occidental de Berlín (capital de la República Democrática Alemana) en una especie de isla. Esa “Cortina de hierro”, símbolo de la Guerra Fría y de la Antigua Alemania Democrática, se mantuvo en pie desde 1961 hasta 1989 dividiendo la ciudad en Berlín del Este y Berlín del Oeste. La Reunificación fue muy celebrada entre los berlineses y convirtió Berlín en el centro político de Alemania.






