
La ciudad
Praga, el encantador corazón de Europa
La capital de la república Checa y de Bohemia, junto al río Moldava (en checo Vltava), ha sido por su situación geográfica en el centro del continente, cruce cultural entre oriente y occidente. "La ciudad de las cien cúpulas" o de “las 100 torres” (que actualmente llegan a unas 500), "la ciudad dorada" o “de oro”, "París de los años 20 en los años 90", "la madre de todas las ciudades" y "corona del mundo" son algunos de los apodos de Praga, una de las 20 ciudades más visitadas del mundo.
La belleza praguense emerge de los bosques bohemios que rodean el valle del Moldava y su avance suave en meandros, antes de desembocar en el Elba; sus puentes, el terreno quebrado y las colinas ofrecen vistas impresionantes. Pasear por Praga -Praha en checo- es adentrarse en un cuento de hadas y príncipes: a cada paso los castillos, palacios, iglesias y puentes increíbles crean un paisaje único, onírico y literario, romántico, nostálgico y musical.
Desde 1992 el núcleo principal de la ciudad de Praga forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO, por su belleza y por el contenido de sus arquitecturas históricas, testimonio de la evolución a través de diferentes estilos: rotondas románicas, el gótico de las iglesias y el barroco de los palacios, con grandes exponentes del Renacentismo; modernismo, clasicismo y cubismo. Gracias a sus 40 museos, más de 50 salas de exposiciones y galerías con colecciones únicas, una veintena de teatros e importantes salas de conciertos con artistas de relieve mundial, Praga es una de las 9 ciudades con el prestigioso título de “Ciudad Europea de la Cultura”, declarada en el año 2000.
El cristal de Bohemia, la preciosa cerámica de Karlovy Vary, las matrioskas, 40 marcas diferentes de cervezas, licores, vinos bohemios y moravos, bordados a mano y encajes, antigüedades, el Teatro Negro, los instrumentos musicales y la música clásica también son patrimonios de Praga. El corazón de Europa posee un latido musical propio: desde las corales husitas y la música barroca para órgano, el clásico violín, los grandes compositores bohemios y la reconocida Orquesta Filarmónica Checa unen sus acordes y así Praga suena en el mundo. También el mundo suena en Praga: cada año entre mayo y junio el Festival Internacional “Primavera de Praga” abre la temporada de festivales musicales europeos; el Concertino de Praga, concurso para descubrir nuevos talentos; el Verano Cultural de Praga, conciertos y espectáculos teatrales en jardines y edificios históricos; el Festival Internacional de Jazz de Praga, en el marco del Festival de Otoño, cierra la temporada 5 meses después.
Historia de Praga
Había una vez una princesa eslava, Libuse, que tenía poderes proféticos; se casó con Premysl, un labrador plebeyo: así se inició la estirpe de los Premyslidas. Buscando donde instalarse llegaron a orillas del río Moldava; la princesa reconoció el lugar de sus sueños y pronosticó que su gloria “llegaría a las estrellas”: construyeron el castillo de Vyšehrad, sede real de Bohemia y así se inició la futura capital imperial de Carlos IV.
"Praga caput regni" se lee en el escudo de la ciudad. Praga, capital del Reino; Praga capital de la República. La ciudad se ha desarrollado desde el siglo IX, convirtiéndose en una de las más importantes en los siglos XVIII y XIX; desde entonces, Praga jugó siempre un papel muy importante en la historia de la nación y del continente. El núcleo histórico de Praga se extiende por ambas orillas del río Vltava (Moldava) y consta de seis partes, que hasta el siglo XVIII formaban ciudades independientes: Staré Mesto (Ciudad Vieja), Josefov (la parte conservada de la antigua Ciudad Judía - hoy parte de la Ciudad Vieja-), Nové Mesto (Ciudad Nueva), Malá Strana (Barrio Pequeño), Hradcany y Vysehrad.
Conflictos religiosos entre católicos y protestantes, y una guerra de 30 años; provincia austrohúngara, esplendor cultural, separación y reunión, monarquía, república. Todas las tendencias que pasaron por Europa central dejaron su impronta en Praga: 2 guerras mundiales, bombardeos y destrozos, las dictaduras del nazismo y del comunismo soviético, éxodo judío. En 1968 la Primavera de Praga colmó el aire de rebelión hacia el totalitarismo, rápidamente aplacada por las tropas del Pacto de Varsovia ocupando la ciudad. Recién 21 años después la revolución de Terciopelo permitiría respirar libertad en Praga, casi en simultáneo a la caída del Muro de Berlín. En 1993 la república checa y la eslava se separan oficialmente; Praga mantiene intacto su status de capital y su enorme belleza.







